LA IMPRENTA "EL FORTÍN" Y SU VIEJO EDIFICIO


LA IMPRENTA EL FORTÍN Y SU VIEJO EDIFICIO

Por: Manrique Alvarez Rojas


Un edificio para recordar…

Siempre en mi memoria estarán presentes aquellos BALCONCITOS FORJADOS del segundo piso, los SOMBRERITOS DE METAL de sus hermosas puertas y aquel impresionante SALÓN PRINCIPAL de sus oficinas contables.

La muy limpia y cuidada recepción de la PAGADURÍA DE CAFÉ era franqueada por el largo y suntuoso mostrador con sobre de mármol veteado que hacía escuadra hasta muy cerca del cielo raso, UN IMPRESIONANTE MOSTRADOR DE LOS DE ANTES, de barnizadas maderas caladas que sostenían unos hermosos cristales esmerilados y blancos, mismos que solo dejaban ver hacia dentro a través de las medias lunas junto al sobre que se utilizaban para el pago.

Gentes elegantes y campesinos humildes, secretarios y contadores; todos llegaban a ese lugar, todos eran iguales frente a esos lujosos y encuerinados escaños.

Y a la par de esa singular Pagaduría, pero en el mismo edificio, el “CHAS”, “CHAS”, “CHAS” de las antiguas maquinas impresoras HEILDELBERG de don FABITO ESQUIVEL, quien al fondo del edificio y tras cruzar un pequeño jardín interior, se le veía siempre de pie junto a las maquinas con sus grandes ojos azules muy abiertos.

Don Fabio Esquivel Herrera era todo un personaje, jovial y amiguero, era habitual en él andar su camisa abierta a dos botones, tenía un caminar bamboleante de aquí para allá que lo hacía ver muy particular; pero una cosa sí, era un señor ATENTO y presto siempre atender tanto su pequeña LIBRERÍA de dos vitrinas como la constante producción tipográfica de su querida y pequeña IMPRENTA EL FORTÍN.

Pasar la calle frente a la Imprenta y no fijarse era muy peligroso, no faltaba el momento en que don Fabito arrancara de su sólo y pasara volado en su vieja microbús Volkswagen a atender algún pedido de emergencia.

Ese viejo y duro edificio del que hablamos y que hoy alberga parte linda de mis recuerdos de niño, se resiste a morir sin pelear en medio de su irreversible agonía, a pesar de que muchos “BRUTUS” lo quieren ya ver en el suelo derrotado.

Aunque en el recuerdo los grandes no mueren, solo se desvanecen esperando el momento en que la nostalgia de su memoria nos lo devuelva al presente.

Lo que queda del “PETIT TRIANON” contable de don Braulio Morales ha sido testigo valiente de dos siglos, de temibles dictaduras, de algunos golpes de estado, de cuatro guerras a nivel mundial, de varias revoluciones, de muchos terremotos y también de muchos dueños.

De todo y de todos ha sido un longevo sobreviviente de los de antes, de los de hierro.

Duele ver en sus entrañas el CANCER de la ruina provocado por unos propietarios insensibles que no lo creen ya útil para sus mercantiles intereses económicos y lo quieren ver agonizar lentamente, con sus miserias al viento.

Pero lo que más duele es la indiferencia de nuestras autoridades ante esa vileza que lacera gravemente nuestro pasado.

Salud amigo de Heredia, tu destino y tu descanso están pronto a llegar…
LIBRERÍA E IMPRENTA "EL FORTÍN". Heredia. Edificio de la Pagaduría de don Rubén González Flores. Fotografía de Manuel Gómez Miralles 1909.
LIBRERÍA E IMPRENTA "EL FORTÍN". Heredia. Edificio de la Pagaduría de don Rubén González Flores. Fotografía de Manuel Gómez Miralles 1909.
LIBRERÍA E MPRENTA "EL FORTÍN". Heredia. Edificio de la Pagaduría de don Rubén González Flores. Fotografía de Fernando Zamora Salinas 1904.
LIBRERÍA E MPRENTA "EL FORTÍN". Heredia. Edificio de la Pagaduría de don Rubén González Flores. Fotografía de Fernando Zamora Salinas 1904.

2 comentarios : Leave Your Comments

  1. Fabio Esquivel Herrera fue mi querido abuelo, muchas gracias por este articulo.

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  2. Gracias a ustedes por visitarnos. FORCOS Costa Rica.
    Recuerde que estamos en FB_ Forcos Costa Rica.

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