La Actitud

La actitud


La actitud, es un término definido por la Psicología y puede entenderse de diversas formas. Entre ellas, se le considera como la postura que adopta el cuerpo humano según los diferentes estados del ánimo, sin embargo, la forma más común de entender aquello que se conoce por actitud es aquel estado de animó que tiene el ser humano en su actuar y hacer las cosas.

Dice: Patricio M. de Argentina – Que la actitud es un tema del que hablamos permanentemente cuando juzgamos a las personas. Es una variable que ponemos sobre la mesa cada vez que tenemos que premiar o castigar. Es la atenuante o agravante que muchas veces inclina la balanza. Incluso solemos ponerla sobre otros valores a la hora de evaluar.

Entonces ¿a qué llamamos actitud? A nuestra postura o forma de colocarnos, dirigimos o realizar algo según nuestro estado de ánimo.

Normalmente en el ámbito laboral lo asociamos a la voluntad o intención con que nos desempeñamos en el quehacer.

Son las emociones las que la regulan y las percepciones las que alimentan.

Podemos enunciar de éste modo que nuestra actitud va a depender de las emociones y percepciones negativas o positivas que vivamos.

Pero hay algo que incide en nuestra actitud laboral que es la motivación por un lado y el gusto por realizar nuestra tarea.

Ambos a su vez se ven afectados por muchos otros factores.

¿Se puede manejar la actitud?

Sí, se puede a través de ejercitar actitudes positivas frente a los problemas. Las actitudes positivas se basan en la práctica de virtudes relegando a su vez los defectos o utilizando las malas experiencias para la corrección y el aprendizaje.

Difícilmente se pueda exigir a nuestro personal que tengan una actitud positiva si no tiene:

Motivación - Buena interrelación con sus pares y jefes, condiciones agradables y seguras de trabajo (ambiente), compañerismo, etc.

Confianza - Trabajo en equipo, objetivos laborales claros, vida emocional estable, posibilidades de progreso, conocimiento de su trabajo, trabajo dinámico, posibilidades de aportes al trabajo, justicia dentro del trabajo, tranquilidad laboral, trasparencia de gestión, satisfacción por la tarea, etc.

La actitud que adopta una persona o grupo de individuos depende de muchos factores, depende de las múltiples experiencias y relaciones que hayan ido acumulando a lo largo de su historia de vida. Aquí solo se enumeran algunas condiciones que a menudo escuchamos como factores de quejas o factores que hacen llevadero el quehacer.

¿Cuantos de éstos factores dependen de los mandos para mejorarlos?. Incluso deben estar dentro de los objetivos primarios del líder.

Es función fundamental del líder fomentar la actitud positiva dentro del entorno laboral.

Las actitudes positivas provocan la satisfacción del equipo de trabajo y de la actitud personal de los involucrados a través del reconocimiento y del éxito alcanzado.

Por el contrario un entorno negativo y la crítica permanente provocan desmotivación y más fracasos. El clima se transforma en contagioso y provoca la desintegración del equipo haciendo perder el interés laboral y hasta detestar a su jefe.

Viéndolo de éste modo quien trabaja en seguridad observa entre el personal los diferentes estados de ánimo de los guardias de seguridad especialmente a través de las actitudes. A quién le gusta el trabajo seguramente tiene una actitud diferente a la que no le gusta. Quien conoce las tareas su actitud es diferente a quien desconoce las consignas. Así veremos a guardias que parecen haber nacido para trabajar en seguridad y a otros que terminan abandonando el rubro.

Entonces al momento de evaluar al personal.

¿Cuánto conocemos de lo que sucede dentro de nuestro ámbito laboral?

¿Qué determina las actitudes que el personal tiene?

Somos actores principales de nuestro propio destino y fiel reflejo de nuestras actitudes.

A triunfar!

Colaboración de:

Lic. Eduardo H. Moya Monge

4 comentarios : Leave Your Comments

  1. Dicen que una manzana podrida echa a perder el barril... Esto también aplica a gente con actitudes negativas... a esos es mejor sacarlos del barril antes de que lo echen a perder...

    ResponderEliminar
  2. Mi opinión es que antes de tener que sacar las manzanas podridas, hay que cuidar que el árbol de buenas manzavas. Su sacas una manzana podrida del canasto, muchas de las que estuvieron a su lado te perguntarán quién dijo que había que sacarla? quién te dijo que podías hacerlo?

    Al lado de cada persona hay muchas otras que viven con él, que quisieran que ella no fuera una manzana podrida, que quisieran que dejara de serlo. Talvés meestoy llendo por otro tema pero, la idea es antes de tener que penalizar los actos indebidos, hay que prevenir y procurar que desde niños aprendamos a no hacerlos.

    Sembremos gente con actitud buena y positiva, así habrán menos que tener que corregir.

    ResponderEliminar
  3. Forcos, tal vez maletendí el post. Yo estoy hablando desde una perspectiva estrictamente laboral. En mi experiencia, a menos que se trate de un malentendido, esas fallas de caracter son muy difíciles de cambiar. Podrá sonar duro, pero es la realidad.

    ResponderEliminar
  4. Estoy de acuerdo, usted acaba de decirlo, EN el ambiente laboral la gente ya es grande y es dificil de cambiar, vea lo que cuesta que un mamulón cambie su forma de ser!!!! cuanto dinero invierte la sociedad tratando de "REFORMAR" a la gente? en cambio vigilar que la actitud positiva sea parte de los más pequeños, talvés nos ahorraría muchísimo, posiblemene cuando lleguen a grandes no tendríamos que gastar tanto.

    Obviamente siempre habrán casos en los que hay que sacar a la manzana podrida, eso es imposible de evitar.

    tranquilo aquí cada quien opina sin tener que quedar bien con
    nadie. Preocupemonos más por expresarnos, y luego por hacer algo.

    pura vida. y gracias por frecuentarnos.

    ResponderEliminar

No se aceptan notas publicitarias u ofensivas. Su comentario será aceptado si no lleva estas intensiones.