CON LA MENTE ABIERTA / Comentario



CON LA MENTE ABIERTA



Durante los años que han pasado, me he atormentado frecuentemente con dudas y preguntas para las que no encontraba una respuesta única y definitiva. Cada pregunta existencial y cada asunto de importancia en la vida tenía múltiples facetas que requerían ser tenidas en cuenta y sopesadas para poder llegar a una respuesta consistente. Y aunque dedicara tiempo y esfuerzo en analizar cada una, las posibles respuestas se negaban a reducirse a una sola, única, definitiva y "verdadera" respuesta.


Mi espíritu inquisidor se tranquilizó y encontró paz recién cuando, en un momento de reflexión y meditación en mi habitación, un pensamiento brotó y se instaló en mi mente: lo importante no es tener la respuesta correcta, lo importante es saber cuál es la pregunta y por que.


Con el tiempo, no sólo leí dos o tres veces este mismo pensamiento expresado por destacados escritores. También fue consolidándose en mi espíritu hasta convertirse en un estilo de vida, en un modo de ser y entender la existencia y, sobre todo, las relaciones con las demás personas (que difícil es).


Hoy entiendo que las grandes preguntas de la vida, tanto como las pequeñas -o grandes- decisiones de cada día, no tienen una única respuesta posible, ni mucho menos "verdadera", ni que necesariamente esté en contradicción o en oposición a otras respuestas diversas, "falsas" o "equivocadas".


Las respuestas, y las decisiones que deben ser tomadas, se alimentan y enriquecen con las diversas perspectivas, basadas en la variedad de experiencias personales, de cada una de las personas con quienes trabajamos, convivimos o hemos convivido.


Pretender imponer nuestro punto de vista sobre el de los demás, como si nosotros tuviéramos razón y los otros estuvieran equivocados, no sólo es empobrecerse uno mismo; también es empobrecer la toma de decisiones resultante de una respuesta.


Unas mentes y unos espíritus abiertos a la diversidad de opiniones y perspectivas nos abre a un mundo de posibilidades y nos conduce por un camino de liderazgo auténticamente transformador y al cambio que puede surgir de una mente abierta a las diferentes respuestas que una misma pregunta -o una misma cuestión- puede tener en diferentes momentos es cuestión de ser positivos y ver la vida tal como es.


Colaboración de:

Lic. Eduardo H. Moya Monge

PD: Ilustración tomada de "El Principito." Recuerda la caja que dibujó el autor, que contenía adentro el cordero que le pidió dibujar el niño. Ilustración que recurrió cuando vió que ningún dibujo le quedaría tan bien, prefirió que siempre quedara a la imaginación del pequeño.

1 comentario : Leave Your Comments

  1. Muy bien expuesto.

    Nadie tiene la Verdad, todos tenemos un pedacito de ella...

    ResponderEliminar

No se aceptan notas publicitarias u ofensivas. Su comentario será aceptado si no lleva estas intensiones.